4 Curiosidades del Ají que posiblemente no Sabías.

Publicado: Noviembre 18, 2022 05:54:41 PM

1.      ¿Sabías que en Europa se les llama pimientos?


El ají también es conocido en otros países con el nombre de «chile» o «pimiento». Cristobal Colón fue uno de los primeros europeos en encontrarlos, y les llamó «Pimientos» por su sabor parecido al de la pimienta negra usada en Europa.


2.      ¿Sabías que se utiliza para la defensa personal?


Los ajíes contienen capsaicina, que se emplea en un aerosol de defensa personal. Parece que además de ser un acompañante genial para la comida, ¡el ají también puede servir para defenderte!


3.      ¿Sabías que tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud?


Fibra: Esta hortaliza tiene un rico contenido en fibra, la cual previene y mejora el estreñimiento, al tener propiedades laxantes. También contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre. Aunque bien es cierto que los pimientos picantes pueden resultar irritantes en ciertas personas.


Capsaicina: es un componente característico de los pimientos picantes que tiene un doble efecto, por un lado tiene una acción antibiótica natural, por eso los alimentos que contienen ají se conservan mejor. Y por otro lado tienen un afecto analgésico.


Antioxidantes: Los pimientos son una fuente de sustancias antioxidantes, como la vitamina C y E, que son beneficiosas para la salud. Los pimientos de color rojo son muy ricos en vitamina C.


4.      ¿Sabías por qué pica el ají?


Los ajíes picantes contienen altos porcentajes de capsaicina que cuando se consume se une a los receptores de dolor de la boca y la garganta, que son los responsables de la sensación de calor. Cuando estos se activan envían un mensaje al cerebro de que se está consumiendo algo caliente. En consecuencia, el cerebro responde elevando el pulso cardíaco, incrementando la sudación y liberando endocrinas.

 

Fuente:

ESTÉVEZ, M. M. Los chiles, su importancia más allá de tenerlos en la mesa.

Mendoza, R. (2006). Sistemática e historia del ají" Capsicum" Tourn. Universalia, 11(2), 80-88